Un saltimbanqui dormía plácidamente en la vereda con unos ronquidos que podrían pelear las finales locales de sueño ruidoso, bajo un sol de siesta que hervía el hilo de saliva que le pendía de la comisura de los labios. Las copas de anoche lo habían arrojado estrepitosamente al catre de la vía pública. Todo el mundo sabía que era menor de edad y que se había unido a la troupe huyendo de su padre, un concejal municipal que le propiciaba más golpes que enseñanzas, como ese proverbio italiano que dice que un cachetazo explica mejor las cosas de la vida que una tabla pitagórica, o algo así. A unos pocos metros, en una casa desde cuya ventana el saltimbanqui se veía como una mantis religiosa asesinada, un guitarrista con aspecto famélico y de mal dormido cotejaba por internet los servicios de un gurú caribeño que promocionaba entre otras cosas algo llamado Amarre Uterino Internacional que creía le podía venir bien a los fines prácticos. Estudiaba la cosa mientras sacaba con su guitarra una frasecita de Charlie Parker que esperaba le ayudara a mantener un discurso más o menos decente durante las dos vueltas del blues en Fa mayor en las que le tocaba improvisar el viernes, y así no pasar por descuidado en la pequeña sesión de jazz organizada por su amigo El Tuerto Paz que iba a tener lugar en el barcito de la principal. Aquel bar que cambiaba de nombre como María Sol de novio aunque no tanto de bombacha, y del que nadie se percataba ni leyendo el cartel de la puerta, que todo dueño nuevo reemplazaba con esmero como diciendo este bar ahora es mío, yo soy el que dirige el entretenimiento y la noche de este pequeño pueblo moribundo. A ningún alma le importaba su denominación, si total todos iban a emborracharse un rato, compartir sus penas y ya. A veces alguna silla volaba por el aire, llegaba la policía y todos a dormir a sus casas. La felicidad en la cara del guitarrista al enterarse por el noticiero que el viernes habría granizo y viento zonda a la vez le haría suponer a uno que había salido favorecido en la lotería. Al parecer el servicio de meteorología no perfilaba al viernes como un buen día para la pastura del ganado y la felicidad del campesino labrador. El guitarrista supuso que eso atrasaría el concierto una semana y le iba a dar más tiempo para apretar bien el lick entre sus dedos y calcar otro un poquito más largo, uno que abarcara algunos compases más y que contuviera una buena carga de cromatismos y tresillos. Todo sea para no sonar tan repetitivo durante los veinticuatro compases, concluyó. Todas estas cosas le pasaban al guitarrista por una de las mitades de su cerebro mientras que con la otra hacía fuerza para recordar la vieja contraseña de PayPal para socavar unos pocos dólares olvidados y así pagar el Amarre Uterino Internacional a la cuenta del gurú, un fumado de Santo Domingo que se promocionaba en Instagram ofreciendo además del mencionado A.U.I. toda clase de reyertas como: jibarismo animal, El Poder Eyaculatorio De Los Mil Nacimientos - E.P.E.D.L.M.N. (las siglas son del anuncio), la Ofrenda de los Diez Días, la Solución A Todos Los Males y algunas cosas más referidas a la vitalidad masculina y al dinero en abundancia. La imagen del gurú con mujeres en bikini a sus costados y dólares volando por el aire daba a entender la buena inversión que suponía contratar sus servicios. La publicidad parecía haber sido hecha por un estudiante de Photoshop mal alimentado. El guitarrista creyó que los pechos de una de las mujeres estaban en desnivel, como ensamblados de fotos distintas. Qué rara es esta provincia, pensó, el cielo no parece anunciar ninguna catástrofe en los días venideros. De pronto, la cara del saltimbanqui apareció en primer plano en la ventana como un horror repentino y fuera de lugar. Los ojos del guitarrista parecían inyectados de preocupación o más bien de sueño. El viento escupió una polvareda seca que estampó en varios edificios a la redonda. En el horizonte, el cielo dejó ver una amenaza gris hollín contenida y robusta. En balbuceos toscos y tartamudos el saltimbanqui en la ventana intentó darle a entender al guitarrista que necesitaba beber toda el agua que este tuviera a disposición. Un calor anaranjado de las montañas se abrió paso sigiloso entre las calles, compitiendo cuerpo a cuerpo con el fuego del sol.
lunes, 2 de marzo de 2026
lunes, 16 de febrero de 2026
Contra todo pronóstico
Me carmigo en antojo
Alma encendida
Y mi sutil recompensa
De andar arrastrado
Y moderfonearme
O escribir otra carta
Antes que vibre la luz
Que tengo aquí
Atravesada e imposible
Y los aviones que van y vienen
Llevan semillas, idiomas
Historias, papeles
Películas viejas
Que se saben de memoria
Empiezo a irme
Empiezo a irme
Lo comento un poco.
lunes, 9 de febrero de 2026
Lockdown again
Entre argentinismos
Y lunas azules
Me encontré una vez más
Con mis palabras
Dinosaurios robustos
Bañados en plata.
Y lunas azules
Me encontré una vez más
Con mis palabras
Dinosaurios robustos
Bañados en plata.
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